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Formatos de vídeo según el canal: cómo planificar sin duplicar trabajo

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Los formatos horizontales pueden facilitar una explicación amplia, mientras que los verticales suelen adaptarse mejor a la consulta desde dispositivos móviles. La elección depende del canal.

No basta con recortar una pieza: composición, legibilidad de títulos, duración y subtítulos requieren una valoración específica.

Antes de producir, conviene acordar cuántas adaptaciones se necesitan y cómo se validarán.

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Empezar por el contexto de publicación

Un vídeo para la cabecera de una web responde a una situación distinta de una pieza que aparece entre publicaciones de una red social. En el primer caso puede haber tiempo para explicar el servicio y mostrar un proceso; en el segundo conviene identificar pronto la idea principal. Antes de grabar se define dónde verá el público la pieza, con o sin sonido y en qué dispositivo.

El formato no es solo una relación de aspecto. Incluye duración, ritmo, tamaño de textos, modo de incluir subtítulos y punto de entrada narrativo. Por eso no conviene producir una única pieza horizontal y esperar que funcione igual en todos los canales.

Horizontal, vertical y cuadrado

La composición 16:9 permite incorporar escenarios amplios, entrevistas con contexto y demostraciones detalladas. La orientación 9:16 suele exigir planos más cerrados, títulos dentro de zonas seguras y atención a los elementos de interfaz que las plataformas superponen. El cuadrado puede resultar práctico en determinadas publicaciones, pero no sustituye una decisión narrativa.

Cuando se prevén varias versiones, la lista de planos debe anticiparlo. Se puede reservar espacio alrededor del sujeto o registrar tomas alternativas, especialmente en escenas con dos participantes, rótulos o productos cuyo detalle importa.

Un mensaje central, varias ediciones

Resulta más eficaz identificar las ideas que deben sobrevivir en cualquier adaptación: qué se ofrece, una demostración clara y un cierre informativo. Una pieza larga puede introducir contexto; una versión corta puede seleccionar una única pregunta y resolverla con imágenes concretas.

Los subtítulos deben revisarse en cada exportación y no colocarse sobre controles de reproducción. También conviene comprobar que el primer fotograma sea entendible sin depender de una animación previa.

Especificar el paquete de entregas

Una propuesta clara diferencia la pieza principal, los recortes, los formatos y los archivos de subtítulos. Debe concretar número de versiones, duración aproximada, resolución, rondas de cambios y calendario. Si se requieren variantes para campañas publicitarias o idiomas distintos, conviene indicarlo desde el briefing.

Antes de aprobar se revisan en móvil y escritorio los archivos finales: legibilidad, encuadre, calidad del audio, ortografía, derechos de imagen y compatibilidad. Esta comprobación evita que un ajuste visual menor obligue a repetir exportaciones de varias piezas.